Un contrato de trabajo es un documento que seguro que has tenido alguna vez entre tus manos, sin embargo a la hora de hacerlo por primera vez, siempre surgen dudas que conviene solucionar para no tener problemas posteriores, ya que necesitaremos firmar varios contratos para que nuestra empresa salga adelante.

Lo primero que debe tener un contrato son las partes contratantes bien identificadas. Este apartado debería incluir unos datos mínimos, como son el nombre completo de ambos, DNI y un domicilio. En el caso de contratar con una persona jurídica (sociedad anónima o limitada), debemos tomar más precauciones y verificar que la persona que firma el contrato está facultado para hacerlo en nombre de la persona jurídica. En caso contrario, no podríamos reclamarle ninguna responsabilidad.

El segundo apartado del que consta nuestro contrato, es donde se define el objeto del mismo, es decir, aquel bien o servicio sobre el que recae el interés de ambas partes por firmar el contrato. Aquí se detallarían las características del mismo para que los dos firmantes tengan claro en todo momento qué están contratando. En este apartado deberá aparecer la categoría por convenio establecida y su puesto de trabajo. Deberá prestar atención donde se especifica su jornada laboral (tiempo completo, tiempo parcial), fecha de inicio de la relación laboral, retribución, vacaciones y convenio a aplicar.

Al final del documento nos encontramos con las cláusulas que establece la  propia empresa y que no tienen que ser iguales entre ellas. Aquí nos podemos encontrar diversas clausulas adicionales, ya sea por exclusividad, sobre el lugar de prestación de servicios.

La cláusula de confidencialidad es un apartado muy importante

Por último, un apartado que no suele incluirse es el de la confidencialidad. En numerosas ocasiones, una parte firmante tiene acceso a información y documentación de la contratante que, en el caso de ser revelada a terceros, puede ser  muy perjudicial para las empresas.

Del mismo modo, la nómina es otro elemento muy importante que no siempre sabemos interpretar correctamente. Lo primero que debemos saber es que la nómina es el recibo de salario por el trabajo que realizamos. Se trata, por tanto de un documento de máxima importancia y que la empresa tiene la obligatoriedad de entregar a los empleados y la ley obliga a tenerlas guardadas hasta seis años porque pueden ser útiles para contrastar la vida laboral, justificar tu salario o hacer reclamaciones.

La estructura de las nóminas están sujetas a legislación por lo que los diferentes apartados son siempre los mismos.

La estructura de las nóminas está sujeta a legislación

La primera parte es el encabezamiento, donde figuran los datos de la empresa, el trabajador, la categoría profesional (uno de los elementos más determinantes del sueldo final), puesto de trabajo o antigüedad.

Tras el encabezamiento, se encuentra el salario bruto, es decir, los devengos. En este apartado hay que tener en cuenta los que cotizan a la Seguridad Social y los que están excluidos de dicha cotización. Llegados a este punto, conviene saber que el salario base lo determina la categoría profesional que se tiene fijado en el convenio. Lo que hace que trabajadores de una misma empresa tengan sueldos diferentes son los complementos salariales como son la antiguëdad o conocimientos especiales, pluses asociados a peligrosidad u horario nocturno, etc.

En este apartado también deben figurar las percepciones de carácter asistencial y acción social de la empresa, como son la ayuda por hijos, créditos o comedores. Tras esto, están las percepciones que no cotizan a la Seguridad Social como las dietas de viaje o las indemnizaciones por traslado a otro centro de trabajo.

Llegamos así, a la última parte de la nómina, en la que se hacen los descuentos de IRPF y a la Seguridad Social. Éstas, no se realizan sobre la cantidad exacta del total devengado, sino sobre una cifra redondeada. Primero se hace la deducción de IRPF y luego la de la Seguridad Social, dividida en: contingencias comunes y desempleo y formación profesional.

De la diferencia entre los devengos anteriormente comentados y las deducciones tenemos el salario que el trabajador realmente va a cobrar, el salario neto.

¿Te quedan dudas?  Es probable, tanto cuando hablamos de contratos de trabajo como  de nóminas, hay cientos de cosas que tener en cuenta. El tipo de contrato de trabajo, la permanencia, subvenciones que puede tener el trabajador…. Por ello, si necesitas asesoramiento para optimizar el recurso que estás pensando contratar, siempre puede contactar con nuestro departamento  de advisory y redactar de la mano de nuestros expertos el contrato de trabajo que mejor se adapta a lo que necesitas en cada momento.