Hace unos meses os hablábamos de las fuentes de financiación que existían si estás buscando capital para tu empresa. Conscientes de que disponer de liquidez para poder sacar adelante tu negocio es fundamental a la hora de tener éxito, en Ad&Law, hemos recopilado fuentes de financiación que te permitirán afrontar el funcionamiento diario de tu empresa, pagar a los proveedores y las nóminas de tus empleados y/o hacer frente a los impuestos.

Presta atención a la información que te presentamos a continuación pues podrás descubrir cuáles son tus mejores opciones financieras y qué tipo encaja mejor en tu empresa dependiendo del sector en el que te encuentres y la madurez de tu negocio:

Ahorros: suelen ser la primera fuente a la que recurrimos ya que no tenemos que devolverlos ni pagar intereses. El problema es que depende de lo que tengamos ahorrado y del capital que necesitemos puede que no nos dure lo suficiente.

Tarjetas de crédito y micropréstamos no bancarios: cuidado con los tipos de interés…

Préstamos bancarios: suelen ser la segunda opción, tras los ahorros. Aunque tras la crisis, los emprendedores han encontrado serias dificultades para lograr que los bancos les presten dinero. Pese a que la situación ha mejorado ligeramente, aún cuesta obtener este tipo de ayuda.

Pólizas de crédito: se diferencia de los préstamos en que en este caso las empresas disponen de capital según sus necesidades, sin superar el importe del crédito ni el plazo máximo fijado por el banco.

Emisión de deuda: en nuestro país esta fórmula no es demasiado habitual ya que para emitir deuda al mercado se deben solicitar cantidades muy altas y conlleva costes bastante elevados. Ojalá algún día se revitalice el MARF.

Financiación/Descuento comercial: este sistema convierte los pagarés y facturas en liquidez mediante operaciones de descuento. Es decir, una empresa traspasa las facturas emitidas (o los pagarés recibidos) y obtiene dinero de forma inmediata.

Crowdlending: dependiendo de la plataforma puede ser de micropréstamos, de descuento de facturas y pagarés, de préstamos participativos, etc.

Renting: es bastante útil si te sale más barato alquilar un bien o servicio en vez de generarlos o comprarlos. Este sistema permite ahorrar dinero y pagar sólo una renta de manera periódica. Con el renting puedes calcular mejor los gastos y, en caso de traslado, cierre o cambios en tus necesidades puedes no renovar el servicio o bien modificarlo, ahorrándote los costes futuros.

Leasing: es similar al renting excepto porque al final del plazo de uso se puede optar por comprar el bien o el servicio. La cuota de leasing no suele ser mayor mucho mayor que la cuota de alquiler.

Sociedades de garantía recíproca (SGR): este método permite que las pymes puedan acceder a crédito y mejorar sus condiciones de financiación presentando el avala de la SGR frente a bancos, cajas, Administraciones Públicas,…

La propia Administración: vía ayudas a fondo perdido, vía préstamos (habitualmente sin avales ni garantías), vía aplazamiento en el pago de impuestos, etc.

Ampliaciones de capital: este método está recomendado cuando la empresa ha crecido y capta la atención de los inversores privados. El dinero captado a través de la emisión de nuevas acciones no se tienen que devolver, pero es una financiación cara ya que la empresa se compromete a repartir sus beneficios entre sus accionistas.

Crowdfunding: puede ser equity crowdfunding o reward crowdfunding. En el caso del equity crowdfunding, se podrá optar por emitir nuevas acciones o por el préstamo participativo (cada plataforma tiene sus reglas). En el caso del reward crowdfunding, queda a discreción de cada empresa lo que ofrece a cambio de los fondos.