La acción u omisión de una obligación con Hacienda en las que se aprecie culpabilidad puede ser sancionada por la Agencia Tributaria. Dicha infracción está estipulada entre el artículo 191 y 206 de la Ley General Tributaria, competente de la relación entre la administración y los contribuyentes o sujetos pasivos.

En la mayoría de los casos, la ley impone sanciones económicas y la cuantía de la multa suele ser fija. Aunque también, puede solicitar el pago de un porcentaje concreto sobre la cantidad defraudada (multa proporcional) o la suspensión del ejercicio de la profesión, empleo o cargo público, por un plazo mínimo de tres meses y un máximo de doce. Todo depende de la naturaleza del fraude y de la categoría de la infracción que se clasifica en leve, grave o muy grave.

Para clasificar la naturaleza de la sanción (leve, grave o muy grave), Hacienda va a tener en cuenta una serie de circunstancias en las infracciones. Por un lado, si existe ocultación de datos voluntarios o empleo de facturas falsas. Por otro lado, si existe la utilización de terceras personas para ocultar el nombre o identidad del infractor. Y por último, si estamos utilizando medios fraudulentos conscientemente, como pueden ser los casos donde se incumple la llevanza correcta de la contabilidad o la utilización indebida de los libros de contabilidad o registros.

Teniendo en cuenta que todas estas circunstancias  que agravan las infracciones y la cuantía a pagar. Las tres sanciones más habituales en Hacienda, son:

  • Por dejar de ingresar dentro del plazo establecido en la normativa de cada impuesto la totalidad o parte de la deuda tributaria (art. 191 de la LGT). La base de la sanción será la cuantía no ingresada por comisión de la infracción. Debemos tener en cuenta, que si presentamos o ingresamos nuestra autoliquidación de forma voluntaria, aunque sea transcurrido el plazo legal de presentación e ingreso, siempre con anterioridad al requerimiento por parte de Hacienda, no estaremos cometiendo dicha infracción. Ni tampoco será incorrecto, si presentamos nuestra autoliquidación sin ingreso, ya que en este caso, se iniciarán los recargos correspondientes al periodo ejecutivo.

 

  • Por incumplir la obligación de presentar de forma completa y correcta declaraciones o documentos necesarios para que Hacienda recaude la liquidación correspondiente (art. 192 de la LGT). Son comunes en cobros del Impuestos sobre Sucesiones, donaciones o herencias, en aquellas comunidades que lo permiten.

 

  • Infracción tributaria por obtener de forma indebida devoluciones (art.193 de la LGT). Se aplica en los casos en los que, en lugar de dejar de ingresar, hemos obtenido una devolución indebida y no se lo hemos hecho saber a Hacienda. También, la mera solicitud indebida de devoluciones, beneficios o incentivos fiscales, conlleva en sí misma una infracción.