Uno de los mayores problemas de las pequeñas y medianas empresas son los fraudes internos cometidos por sus propios empleados. De hecho, dos de cada diez empresas en España lo sufren, lo que repercute en la competitividad de las compañías que pueden verse obligadas a aumentar los costes de la producción y tener que despedir parte de su plantilla por pérdidas.

A continuación recogemos los fraudes más comunes que se dan en las pymes:

Por desplazamientos: Los fraudes internos más comunes están relacionados con los desplazamientos profesionales. A veces, en la factura del viaje se incluyen viajes que no tienen objetivos laborales, sino personales. Un 33% de las compañías sufren este tipo de desfalcos.

Facturas: Otro tipo de desajustes presupuestarios sufridos por las empresas en relación al engaño, son por medio de los tiques o facturas. Un 29% de las empresas sufren este tipo de actividades, que en muchas ocasiones son gastos extraoficiales, como algún consumo personal incluido en la factura profesional. Los más comunes son, cenas o almuerzos y viajes de taxis. Esta mala praxis se da de varias formas: fraude por importe, es decir las cifras reportadas no cumplen con la política de gastos establecida, por justificante, en lo que los gastos no están debidamente justificados, y por fecha, que suponen un error de cronología en los gastos.

Robo de artículos: Los hurtos de activos, productos o información confidencial, son otro coste adicional a los que tiene que hacer frente la compañía. Este tipo de fraudes suelen estar más concentrados en las pymes comerciales, aunque las empresas de distribución y construcción, tampoco escapan a este problema.

Comisiones: Muchas de estas pequeñas y medianas empresas incentivan a sus trabajadores por medio de las comisiones en función de las ventas que realicen. De esta manera el empleado se asegura un dinero extra y el empresario un mayor rendimiento. El problema comienza cuando las comisiones se maquillan al alza y los trabajadores obtienen una remuneración que no se ajusta a la realidad de sus ventas.

Precios irreales: Muchas pérdidas también son por regalar o disminuirle el precio a un artículo para un cliente especial, un familiar, un amigo, etc. Además, las fechas donde se incrementan este tipo de actividades suelen ser las Navidades, donde la afluencia de clientes y el trastorno de la alta actividad laboral, crea un ambiente más relajado y proclive a estas actividades.

Uso de materiales y equipo de la empresa: Muchos empleados utilizan el material de la empresa para consumo personal y no profesional, como el uso de vehículos, ordenador o IPad, impresiones para trabajos de familia o empleados, etc. Todo esto va desgastando y acortando el tiempo de vida de los artículos, además de ser un gasto para la empresa en tinta, gasolina y electricidad.