¿Por qué y cuándo se debe auditar una sociedad?

2 de diciembre de 2013 | Publicado por Ad&Law

En los seis primeros meses del año, las empresas debe convocar una Junta General de socios o accionistas. La aprobación por los socios de los estados financieros, es, junto con la propuesta de aplicación del beneficio obtenido, la decisión más importante tomada por la junta.

Las cuentas pueden ser sometidas a auditoría, bien porque ciertas características de la empresa lo exija o porque los propios socios así lo decidan.

La obligación de auditar las cuentas anuales y el informe de gestión está regulada por el artículo 263 del Real Decreto Legislativo 1/2010 de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital. En él se establece como norma general que deben auditar las cuentas aquellas sociedades que durante dos ejercicios consecutivos superen al menos dos de los tres límites siguientes:

- Total de activo: 2.850.000 euros

- Importe Neto de la Cifra de Negocios: 5.700.000 euros

- Número medio de trabajadores: 50

Existen más supuestos de auditoría obligatoria pero el criterio anteriormente expresado es el más usual.

Las cuentas son sometidas a auditoría por profesionales independientes de la empresa con el fin de que emitan su opinión sobre si las mismas reflejan adecuadamente la imagen fiel de la empresa a cierre del ejercicio. Por lo tanto el papel del auditor es relevante, ya que gracias a él podemos saber si la compañía ha elaborado correctamente los estados financieros, aportando más garantías a la labor de la empresa.

El auditor examinará las cuentas y emitirá su informe de auditoría independiente. Este informe puede ser:

- Favorable: son los denominados informes limpios. Las cuentas anuales cumplen los principios y normas contables aceptadas.

- Favorable con salvedades: el auditor da el visto bueno con alguna excepción.

- Adversa: se produce cuando el auditor ha encontrado irregularidades que hacen que los estados financieros no representen la imagen fiel de la empresa.

- Denegada: reservada para los casos en los que al auditor le ha sido imposible realizar su trabajo.

Por lo tanto, la opinión del auditor independiente ayuda a la credibilidad de los estados económico-financieros emitidos por la empresa.

 

MARTA PARRA