Hasta hace poco tiempo era incompatible cobrar el paro y trabajar como autónomo. Una situación que dificultaba a muchos lanzarse a emprender por el miedo al fracaso. Sin embargo, desde 2013 se han aprobado una serie de medidas de apoyo al emprendedor que buscan dar más seguridad a quienes se plantean trabajar por cuenta propia.

Desde 2013 se puede reanudar el cobro de la prestación si el autónomo se da de baja antes de los dos años, cinco en caso de los menores de 30 años. Aunque, posteriormente, en 2015, este derecho se extendió también a los mayores de 30, lo que supone que si un autónomo se da de baja antes de los cinco años podrá reanudar su prestación.

Este cambio se conoce como Ley de segunda oportunidad y mejora la protección social de los trabajadores ya que si su iniciativa no tiene éxito los autónomos pueden volver a recibir su prestación por desempleo, eliminando parte del riesgo y de las dudas que surgen antes de emprender un proyecto por cuenta propia.

Además esta iniciativa plantea una alternativa a la capitalización pues el autónomo no pierde los pagos futuros a los que tiene derecho de la prestación por desempleo y da otra opción más para emprender, aparte de la capitalización y el pago único.

También desde 2015, se puede cobrar el desempleo y ser autónomo durante 9 meses. Es decir, quien desee emprender por cuenta propia puede asegurarse un mínimo de ingresos gracias a la prestación por desempleo para ganar tiempo e intentar sacar adelante su negocio. Además, en caso de que el autónomo presente baja antes de esos 9 meses podrá seguir cobrando la prestación que tenía pendiente.

Como en las medidas anteriores, al principio estaba destinada exclusivamente a menores de 30 años, pero se amplió en 2015 a mayores de 30 por lo que ya cualquiera puede solicitar esta opción. El único requisito es que no se tengan trabajadores contratados.