Si siempre has tenido el sueño de montar tu propio negocio pero te faltó ese impulso económico que te frenaba a emprender y ahora llevas ya tiempo trabajando por cuenta y sigues pensando en esa tienda, en ese restaurante o en esa empresa con la que fantaseabas, tenemos algo que decirte: Sí. Es posible emprender mientras continúas trabajando para otra empresa. Se llama pluriactividad, que no es lo mismo que el pluriempleo, y cotizarás por más de una actividad en más de un régimen de la Seguridad Social. No olvides darte de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y, aunque sigas trabajando por cuenta ajena, no perderás la bonificación inicial.

Es una carrera de fondo, pero lograrás tu sueño

Si tienes una idea y estás decidido en emprender, ¡quieto! No dejes aún tu trabajo. Puedes combinar ambos. Tardarás más en ver finalizada tu propia empresa, y tendrás que hacer malabares para compaginar tu vida laboral con la personal, pero el resultado será mejor. ¿Cómo? Tenemos las claves:

Partiendo de la base de que ya tienes la idea de negocio clara, lo primero que tienes que hacer es ahorrar una buena cantidad de dinero. Piensa que, además de la inversión inicial, tendrás que pagar impuestos trimestralmente, subcontratar otros servicios y buscar un lugar donde instalarte.

Es importante planificar y saber delegar

Para ser emprendedor no basta con tener sólo un sueño. Tienes que empaparte de todo lo que esté relacionado con ese proyecto que vas a comenzar. Para que no te encuentres tan indefenso, deberías empezar a hacer contactos con los referentes del sector. Para esto, una buena idea es acudir a eventos de networking para que sepas actuar ante los posibles imprevistos que te puedan surgir.

Por último, aunque por su importancia bien podría ser el primer punto: Planifica. No te agobies, pero tampoco lo dejes pasar hasta que se te olvide. Márcate unas tareas que sepas que vas a tener cumplidas a finales de semana pero no te obsesiones con ello.

Establece las horas diarias o semanales que puedes dedicar a tu proyecto. En este punto, además de armarse de paciencia, ayuda escribir todo lo que vayamos aprendiendo en el camino del emprendimiento, así como las mejoras que tengamos que hacer en el futuro. También es importante que seas consciente de hasta dónde puedes llegar y de la importancia de saber delegar llegado el momento.

Establece unas metas y asegúrate de que las cumples

Llegados a este punto, si lo tienes todo preparado, has conseguido la financiación y estás seguro de que quieres ser emprendedor, ¡da el salto! Si aún así te quedan dudas, recuerda que puedes contactar con nuestro departamento de advisory y nuestros asesores resolverán todas las cuestiones que se te planteen en este proyecto.