Las rentas en especie son aquellos beneficios en forma de bienes o servicios que tienen los trabajadores como complemento a su sueldo. En la mayoría de los casos estos beneficios son utilizados por las empresas como incentivo para motivar a los trabajadores. Una política retributiva que, sin embargo, nunca deben superar el 30% del salario.

Todos estos beneficios que pueden ser gratuitos o tener un coste inferior al precio habitual deben ser declarados en el IRPF como un rendimiento de trabajo. No obstante, aunque tengan que declararse muchos rendimientos están exentos. Es decir, se tributan pero no se paga por ellos.

Desde Ad&Law hemos recopilado algunos de ellos:

  • El cheque guardería para hijos de entre 0 y 3 años en centros autorizados por nuestra empresa.
  • La tarjeta transporte cuando no se superen los 1.500 euros al año
  • Desplazamientos que se realicen por motivos laborales. En todo caso hay que presentar justificantes tanto si se usan medios públicos, a través de los tickets, o mediante el cómputo de los kilómetros si se usa transporte privado. En este caso, además, están exentos los peajes y parkings que se usen durante el desplazamiento.
  • Manutención y hoteles en los que se haga noche justificando los días y los motivos.
  • Si nuestra empresa tiene una vivienda y nos la alquila deberemos tributar el 5% del valor catastral siempre que haya sido revisado en los últimos 10 años.
  • Si disponemos de un seguro de salud que no excede los 500 euros al año no tendremos que declararlo. Lo mismo sucede con el seguro de accidente laboral y el de responsabilidad civil profesional.
  • Si nuestra empresa nos ha retribuido con acciones de manera gratuita o con un precio inferior, no debemos tributarlas a menos que superen los 12.000 euros anuales o nos desprendamos de ellas antes de 3 años.
  • Los vales de comida sólo debemos tributarlos cuando se superen los 9 euros diarios, si se recibe una cantidad inferior está exento.
  • El uso de un vehículo de empresa de manera gratuita para que el trabajador se desplace y lo utilice de forma particular también está exento. En el caso de que el trabajador reciba una asignación económica para desplazarse, como por ejemplo el pago de la gasolina, estaríamos hablando de un rendimiento dinerario que debe tributarse.

En cualquier caso para que estas retribuciones sean consideras en especie deben de estar pactadas entre el empresario y el trabajador ya que si la empresa sólo ha tenido el papel de mediador para obtener el servicio o bien no podrá aplicarse la exención.